A pesar de no haber conseguido la igualdad plena, estamos en camino. Desde hace pocos años, algunos gobiernos  están poniendo en marcha con mayor o menor acierto (queremos pensar que es por la torpeza del principiante) políticas de igualdad, de sensibilidad, difusión…También la sociedad, parece que empieza a tomar conciencia de que hay situaciones totalmente injustas solo por el arbitrario asunto de nacer con vagina o con pene, que es el concepto que nos atañe, y que por ello se le aplica una serie de roles automáticamente que nada tienen que ver con lo biológico y si con la construcción mental y social de sus posición en la sociedad y lo que se espera.

 

Pero parece que desde que se inició ese lento despertar se está dando un nuevo fenómeno,  como en una familia (que haría la metáfora de la sociedad), en el que siempre ha habido un solo retoño, el cual ha estado en el centro de todas las atenciones, siempre ha tenido a la familia (a todos los miembros) girando en torno a él , quien siempre recibía los mejores y más numerosos regalos , el protagonista de la vida e historia familiar…. y en la que de repente nace otro segundo vástago.. la rivalidad, los celos , la pérdida de los privilegios y atenciones exclusivas y protagonismo hace que sienta una animadversión hacia dicho nuevo miembro de la familia.  (o una manera de decir, que de repente se ha dado cuenta de que existe, a parte de el, un sujeto de interés, que comparte las mismas necesidades y demandas, si no idénticas, muy parecidas y que busca su lugar en esa familia ).

 

Dicho fenómeno lo vamos a llamar  “el síndrome del Rey destronado “ ( ya que realmente por encima de él no habría nadie ) para referirnos a aquel hombre soberano por mandato tradicional  de usos y costumbres  que se queja de tener que hacer espacio a la mujer en su reino y compartir o al menos reestructurar esos privilegios, atenciones y protagonismo que ha estado teniendo hasta entonces, para dejar sitio a esa Reina por derecho propio, que no consorte, que se ha dado cuenta de que existe, y que pretende codirigir, y participar en dicha familia o reino.

 

Nos basamos en “El príncipe destronado” ,  una novela costumbrista de Miguel Delibes que  también presta atención a la psicología de sus personajes, en la que en una familia acomodada hay un niño de cuatro años y nace un nuevo miembro, una niña,  y se produce dicho síndrome (desarrollado en las teorías de psicología infantil). El niño empieza a hacer travesuras, a tener malos modos, a enrabietarse…y cómo esto afecta a la familia, al nuevo miembro y como la educación de la familia logra ir manejando dicho conflicto.

 

Creemos que este síndrome podría aplicarse perfectamente a lo que está y lleva pasando muchos hombres con la llegada de las olas del feminismo, o al menos desde que la mujer se empezó a quejar de las desventajas injustas de su obligada posición en la sociedad.  

Por suerte como en todas las familias, no todos los hijas/os únicas/os al tener que compartir su espacio con un nuevo miembro reaccionan de la misma manera, y en el caso de que la reacción sea adversa y sienta que es un/a rival y no un/a compañero/a de vida y juegos, siempre desde la educación y con mayor o menor paciencia, se puede ir encauzando dichos comportamientos. El punto es que hay que ser constante, asertivos, y nunca flaquear, para que se entienda que ambos vives en el mismo lugar, y ambos son igual de importantes.

 

2 Comments

  1. Holden dice:

    Yo sufro este síndrome pero no por culpa de las mujeres, si no de mis gatos. Eso de pagar una hipoteca para que ellos manden en la casa me tiene frito 😛

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