PARTE 1

Hoy en Feminómenas, queremos reflexionar y analizar la ley de la que mucha gente habla, la que pocos se han leído pero de la que todo el mundo tiene una opinión fija e inamovible…

Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género o más conocida como la Ley contra la Violencia de Género.

 

“se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad”

 

Como la Ley es un poco larga y el tema está demasiado candente como para hacer una entrada breve, hemos querido dividirlo en dos. En la primera parte haremos una introducción breve y hablaremos de la exposición de motivos recogidos en la misma. En la Segunda parte nos meteremos de lleno con ella, aclarando algunos artículos relevantes.

Antes de empezar queremos comentar Qué es una Ley Orgánica: Es una Ley que sale directamente de la constitución y su objetivo es que mediante ésta se aplique la constitución de la mejor forma. Las leyes orgánicas tienen reservadas ciertas materias debido a su importancia como lo relativo a los derechos fundamentales y libertades públicas entre otros. Han de aprobarse por mayoría absoluta del Congreso según el artículo 81 de la Constitución.

Esto quiere decir que la Ley de Marras va a regular derechos y libertades fundamentales como por ejemplo:

  • Artículo 14: Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.
  • Artículo 15: Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra.
  • Artículo 17: Toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad
  • Artículo 18: Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.
  • Artículo 24: Todas las personas tienen derecho a obtener la tutela efectiva de los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos, sin que, en ningún caso, pueda producirse indefensión.

 

Dicha Ley surgió tras muchos estudios durante 1998 y 1999 de organizaciones de mujeres donde se planteó la necesidad de regular un problema que era exclusivo, por una serie de características de un género, y era necesario que el Estado tomase parte como obligación que tiene según el artículo 9.2 de la constitución: 2. Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.

Se vio que se daba unas condiciones en las que no había libertad ni igualdad de un grupo de personas, por lo que estaban obligados a buscar una solución. En su elaboración participaron personas expertas en los ámbitos sanitario, penal, civil, educativo, social…

Finalmente en el 2004 se aprueba la Ley.

 

“El objeto de la Ley NO es establecer una jerarquía de importancia según el sexo con  el que hayas nacido. NO pretende dejar desamparado a ningún hombre”

 

Si se quiere entender una Ley, hay que empezar leyendo la Exposición de Motivos, apartado en la que explica por qué se ha decidido elaborar la ley y su fundamentación:

 

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

I La violencia de género no es un problema que afecte al ámbito privado. Al contrario, se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión.

(Esto viene motivado por u
na tradición histórica en la que el hombre era sujeto de derechos y libertades y las mujeres formaban parte de esas posesiones a las que éste tenía derecho de poseer y dirigir. La violencia en éste contexto, es el culmen de dicho proceso que ha estado presente desde siempre en mayor o menor medida.)

Nuestra Constitución incorpora en su artículo 15 el derecho de todos a la vida y a la integridad física y moral, sin que en ningún caso puedan ser sometidos a torturas ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. (…)

La Organización de Naciones Unidas en la IV Conferencia Mundial de 1995 reconoció ya que la violencia contra las mujeres es un obstáculo para lograr los objetivos de igualdad, desarrollo y paz y viola y menoscaba el disfrute de los derechos humanos y las libertades fundamentales. Además la define ampliamente como una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres. Existe ya incluso una definición técnica del síndrome de la mujer maltratada que consiste en «las agresiones sufridas por la mujer como consecuencia de los condicionantes socioculturales que actúan sobre el género masculino y femenino, situándola en una posición de subordinación al hombre y manifestadas en los tres ámbitos básicos de relación de la persona: maltrato en el seno de las relaciones de pareja, agresión sexual en la vida social y acoso en el medio laboral».

(También tenemos el fenómeno de “indefensión aprendida”. Síndrome en el que una persona en este caso, se inhibe ante situaciones de adversidad o dolorosas cuando las acciones para evitarlo anteriormente no han sido fructíferas y desarrolla dicha conducta con el pensamiento de nada de lo que hará servirá para salir de la situación, por lo cual cae en un estado de resignación, de déficit emocional (ansiedad y/o depresión) y de ausencia completa de control de la situación. )

En la realidad española, las agresiones sobre las mujeres tienen una especial incidencia, existiendo hoy una mayor conciencia que en épocas anteriores sobre ésta, gracias, en buena medida, al esfuerzo realizado por las organizaciones de mujeres en su lucha contra todas las formas de violencia de género. Ya no es un «delito invisible», sino que produce un rechazo colectivo y una evidente alarma social.

(Recordamos que hasta hace poco en España era  común la expresión. “Mi marido me pega lo normal”,  “si la pega es que algo le habrá hecho” o “Son cosas de pareja, los trapos sucios se lavan dentro de casa”. Reconocer que sufrías maltrato en tu casa podía ser  fuente de vergüenza y humillación)

II  Los poderes públicos no pueden ser ajenos a la violencia de género, que constituye uno de los ataques más flagrantes a derechos fundamentales como la libertad, la igualdad, la vida, la seguridad y la no discriminación proclamados en nuestra Constitución. Esos mismos poderes públicos tienen, conforme a lo dispuesto en el artículo 9.2 de la Constitución, la obligación de adoptar medidas de acción positiva para hacer reales y efectivos dichos derechos, removiendo los obstáculos que impiden o dificultan su plenitud.

 

En los últimos años se han producido en el derecho español avances legislativos en materia de lucha contra la violencia de género, tales como la Ley Orgánica 11/2003, de 29 de septiembre, de Medidas Concretas en Materia de Seguridad Ciudadana, Violencia Doméstica e Integración Social de los Extranjeros; la Ley Orgánica 15/2003, de 25 de noviembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, o la Ley 27/2003, de 31 de julio, reguladora de la Orden de Protección de las Víctimas de la Violencia Doméstica; además de las leyes aprobadas por diversas Comunidades Autónomas, dentro de su ámbito competencial. Todas ellas han incidido en distintos ámbitos civiles, penales, sociales o educativos a través de sus respectivas normativas.

(En las anteriores se recoge legislación tanto para hombres como para mujeres de todas las edades y nacionalidades)

La Ley pretende atender a las recomendaciones de los organismos internacionales en el sentido de proporcionar una respuesta global a la violencia que se ejerce sobre las mujeres. Al respecto se puede citar la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación sobre la mujer de 1979; la Declaración de Naciones Unidas sobre la eliminación de la violencia sobre la mujer, proclamada en diciembre de 1993 por la Asamblea General; las Resoluciones de la última Cumbre Internacional sobre la Mujer celebrada en Pekín en septiembre de 1995; la Resolución WHA49.25 de la Asamblea Mundial de la Salud declarando la violencia como problema prioritario de salud pública proclamada en 1996 por la OMS; el informe del Parlamento Europeo de julio de 1997; la Resolución de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas de 1997; y la Declaración de 1999 como Año Europeo de Lucha Contra la Violencia de Género, entre otros. Muy recientemente, la Decisión n.º 803/2004/CE del Parlamento Europeo, por la que se aprueba un programa de acción comunitario (2004-2008) para prevenir y combatir la violencia ejercida sobre la infancia, los jóvenes y las mujeres y proteger a las víctimas y grupos de riesgo (programa Daphne II), ha fijado la posición y estrategia de los representantes de la ciudadanía de la Unión al respecto.

El ámbito de la Ley abarca tanto los aspectos preventivos, educativos, sociales, asistenciales y de atención posterior a las víctimas, como la normativa civil que incide en el ámbito familiar o de convivencia donde principalmente se producen las agresiones, así como el principio de subsidiariedad en las Administraciones Públicas.  (…)

La violencia de género se enfoca por la Ley de un modo integral y multidisciplinar, empezando por el proceso de socialización y educación.

La conquista de la igualdad y el respeto a la dignidad humana y la libertad de las personas tienen que ser un objetivo prioritario en todos los niveles de socialización.

( …)  Las situaciones de violencia sobre la mujer afectan también a los menores que se encuentran dentro de su entorno familiar, víctimas directas o indirectas de esta violencia. La Ley contempla también su protección no sólo para la tutela de los derechos de los menores, sino para garantizar de forma efectiva las medidas de protección adoptadas respecto de la mujer.

III La Ley se estructura en un título preliminar, cinco títulos, veinte disposiciones adicionales, dos disposiciones transitorias, una disposición derogatoria y siete disposiciones finales. (…)

     “    Ya no es un «delito invisible»”

 

Como se puede ver, el objeto de la Ley NO es establecer una jerarquía de importancia según el sexo con  el que hayas nacido. NO pretende dejar desamparado a ningún hombre por el hecho de serlo, ya que en la misma ley se nombra otras Leyes que se les aplica en situaciones de injusticia para cualquier persona independientemente de quien seas.

La Ley se crea para intervenir en una situación-problema concreta, que se da de forma habitual en la sociedad y dicha situación-problema, la violencia de género, viene dada por la historia machista y patriarcal de la sociedad.  Hay personas que cargan contra la Ley, pero ¿se ha reflexionado los motivos que se ha tenido para ser aprobada? El problema no es la ley, ya que es un intento de parche para intentar frenar una situación horrorosa y terrible, el problema es que aun somos herederas/os de esa historia que nunca hizo protagonistas  pero que viven y padecen sus consecuencias.

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